
Desembarco de la Escuadra de Cristóbal Colón
La relación entre Cristóbal Colón y Panamá nace durante el último viaje al Nuevo Mundo. Colón zarpa del puerto de Cádiz el 9 de mayo de 1502, liderando cuatro carabelas en compañía de su hermano; el Adelantado Don Bartolomé Colón y 140 hombre de tripulación.

Ilustración del Adelantado Don Bartolomé Colón
Después de muchas vicisitudes, Colón llega a la isla Guanaja, cerca de Honduras, el 30 de julio de 1502. El 6 de octubre el grupo se detuvo en una bahía, que resaltaba por la exuberante vegetación y sus limpias aguas. Esta bahía era conocida por sus habitantes como bahía de Caribaró.
Aquella Bahía, fue rebautizada con el nombre de Almirante, en homenaje a su descubridor. El viaje continuó a la Bahía de Aburema, actualmente laguna de Chiriquí, donde los Españoles adquirieron piezas de oro, a través del comercio de intercambio que establecieron con los indígenas de la región. Los naturales adornaban sus cabezas con guinaldas de flores y coronas formadas de las uñas de animales, pero lo más llamativo era las lucientes láminas de oro que llevaban colgadas del cuello, que su sola vista exacerbaba la codicia de los viajeros.

Algunos lugareños, conducidos a la presencia de Colón, informaron sobre la existencia de abundante oro en las sierras al oriente, a pocos días de distancia, región que los naturales denominaban Veraguas.
Colón reporta a los reyes en sus cartas, sobre la Provincia de Ciguare que, según los naturales, estaba hacia el «Poniente», donde había «infinito oro» y sus habitantes usaban «corales en la cabeza, manillas en los pies y en los brazos. Indicó además que, las mujeres lucían collares colgados de la cabeza a las espaldas y conocían la pimienta». También en Ciguare se celebraban «ferias y mercaderías». Las embarcaciones venían de allí cargadas de bombardas, arcos, flechas, corazas, «ricas vestiduras» y «buenas cosas».
Los viajeros abandonan la laguna de Chiriquí a mediados de Octubre. La tripulación recorre la isla del Escudo, donde reciben en algunas ocasiones un trato amigable y otras hostiles por parte de los indígenas. En estos recorridos se logra recoger alguna cantidad de oro y se exploraron puntos importantes de la costa de Veraguas, hasta Cubiga, sitio donde se esperaba extraer el oro deseado.
El 2 de Noviembre Colón y sus tripulantes entran en un espléndido y cómodo puerto rodeado de una elevada comarca, con muchas casas que formaban en el fondo una ordenada población. En la región destacaba los árboles frutales, palmas, maizales. A Colón agradó la belleza del puerto como su fertilidad en las tierras del contorno, bautizando al lugar con el nombre de Porto-belo ( nombre conservado en la actualidad).
Siete días permanecieron en ese lugar, principalmente, por lo inclemente del tiempo. Los indios de la comarca establecieron en ese lapso relaciones con los viajeros, llevando en sus piraguas a las naves, frutas, hortalizas y algodón hilado; pero el oro parecía escaso, pues sólo usaban prendas de este metal el cacique y un reducido número de indios principales.
Con viento favorable salió la escuadra de Portobelo y alcanzó la punta denominada después Nombre de Dios; pero el tiempo cambió y las embarcaciones tuvieron que entrar de arribada en un puerto al cual se le llamo Bastimentos, por estar cultivados los terrenos de la costa e islas inmediatas de frutos y maizales. Allí permanecieron las embarcaciones detenida por los incesantes de los temporales, los cuales duraron varios días. Los marineros se dedicaron a reponer las averías de las naves durante ese tiempo.
Al cabo de nueve días de reposo y luego de rechazar un ataque alevoso de los naturales, la escuadra se hizo a la mar, con rumbo siempre al Oriente; pero desconfiando ya el Almirante de encontrar el paso que buscaba, decidió poner proas a Veraguas, para explorar las afamadas minas de oro de esa región.
Vientos adversos y un mar agitado entorpecieron la marcha de la triulación en su rumbo hacia Veraguas. El desaliento había cundido en las tripulaciones por los trabajos pasados en esa costa que Colón denominó tristemente Costa de los Contrastes.
Combatida siempre por las tormentas, la flota encontró abrigo en un paraje de la costa digno de mención por la costumbre de los habitantes de fabricar sus viviendas en la copa de los árboles, para ponerse a salvo del ataque de las fieras y de las inundaciones frecuentes en la región. Al cabo de una lucha constante para salvar una distancia de treinta leguas desde Portobelo, las naves anclaron en las bocas de un río nombrado por los naturales Yebra o Quiebra y que llamaron los españoles Belén, por haber llegado allí el 6 de Enero, día de la adoración de los Reyes.
Colón confió a su hermano el Adelantado Bartolomé, la exploración de la región, por lo que informa de la alianza con los indígenas que poblaban dichas tierras, estableciendo una amistad con el Quibián, poderoso jefe de la Comarca.El Almirante, resuelve, fundar un establecimiento para asegurar la posesión de la comarca. Este proyecto inició con una construcción pequeña, en la desembocadura del río, de varias casas de palma para depósito de las provisiones
Al establecimiento se le dio el nombre de Santa María de Belén, en el cual se asignaron alrededor de 80 hombres con Don Bartolomé para continuar con la colonización de la región y el laboreo de sus minas. Cristóbal Colón mientras tanto se marchaba a España en busca de apoyo para proseguir dichos planes.
Los indígenas, que inicialmente se mostraron cooperadores con los españoles, se alarmaron ante la ocupación de sus tierras. Don Bartolomé decide entonces tomar la ofensiva. El Quibián toma las providencias para oponerse a tal propósito planeando destruir los establecimientos construidos y arrojar a la costa a los colonos.
Enterado Don Bartolomé de estos planes, decide anticiparse, sorprendiendo al Cacique en el río Veraguas; de esta forma dando captura al Cacique junto a toda su familia y principales amigos, convenientemente sujetos con cuerdas se les condujo hacia Belén. El Quibián, sin embargo, aprovechando un descuido de su apresor, se arrojó del bote al agua cuando todavía navegaba en el río Veraguas. Este suceso no levantó mayor expectación pues se esperaba que el Quibián pereciera ahogado.
Inesperadamente el Quibián logró salvarse a pesar de las ligaduras. El Quibián, junto a tribus vecinas atacaron al establecimiento español en Belén hiriendo entre otros a el mismo Adelantado Don Bartolomé, cuando la flota dejaba el establecimiento con poca guarnición. A partir de este incidente los ataques con flechas, lanzas y macanas se repitieron sobre el establecimiento, por lo que los colonos, evitando ser finalmente rodeados, abandonan el lugar y construyen una defensa con cajas y toneles a orilla del mar.
Mientras tales sucesos ocurrían en tierra, en las bodegas, donde se mantenían cautivos las amistades y miembros de la familia del Quibián, éstos deciden lanzarse al mar para recobrar su libertad. Detenidos algunos en su intentos fueron recluidos nuevamente en las bodegas. Los cautivos fueron encontrados ahorcados al día siguiente, pues prefirieron la muerte al cautiverio.

Ataque del Quibián
Los problemas climáticos al impedir la marcha de la tripulación, les salvó de una muerte segura, ya que, necesitando aumentar la provisión de agua para el viaje, se envió al río un bote tripulado por varios hombres, los cuales de a poco perecían dentro de una emboscada preparada por los indígenas. Un castellano que logró salvarse regresó dando cuenta de los sucesos de Belén y del fin desgraciado de los tripulantes del bote.
La escuadra entonces se aproximó a la orilla, recoge los colonos y levantando anclas en los últimos días de Abril de 1503, abandonando de esta forma las costas de Veraguas, sobre las cuales se concentraban las mayores esperanzas de Colón. El viaje de regreso a España estuvo lleno de incidentes para el ya gastado Almirante. Después de tener que dejar abandonado en el río Belén un buque que se destinaba al servicio de la colonia, se vio obligado a abandonar a otro, incapaz ya, para navegar en la bahía de Portobelo.
En los buques restantes, Colón, siguió costeando el Istmo, conoció el Archipiélago de las Mulatas y llegó cerca del Golfo de Urabá. Marcando rumbo al norte llegó en Jamaica en cuyas costas naufragó, circunstancia que lo mantuvo durante casi un año en esa isla. Finalmente recibe ayuda desde Santo Domingo, lo que le permite arribar a España en Noviembre de 1504, pocos días antes de que muriera su protectora la Reina Isabel.

Muerte de Cristóbal Colón
Abatido y enfermo vivió Colón unos meses en Sevilla, luego se trasladó a Valladolid, lugar dónde murió el 20 de mayo de 1506, después de haber recibido los santos sacramentos. Sus últimas palabras fueron: «En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu».
El Rey Fernando hizo trasladar sus restos al monasterio de Cartujos en Sevilla y grabaron sobre su tumba, el siguiente epitafio:
«Por Castilla
Y por León
Nuevo Mundo
Halló Colón».
Referencia:
Servicio Informativo de los EE.UU. (1953) Panamá – Eslabón entre dos mundos, la historia gráfica del Canal de Panamá, en conmemoración del Cincuentenario de la República de Panamá.
Sosa J, Arce E (1911) Compendio de Historia de Panamá.